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Lema, ¿Quién eres Tú?

El fin de semana del 2, 3 y 4 de marzo de 2007 en Madrid.

¿QUIÉN ERES TÚ?

“Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6)

En un momento clave de su vida, Jesús de Nazaret hizo dos preguntas a sus discípulos, ¿Quién dice la gente que soy yo?¿Y vosotros quién decís que soy yo? (Mc 8,27-29). Todos sabemos lo que Jesús les respondió (Jn 14, 6). En esta ocasión es la NAO dos mil años después la que nos reta a mirarle cara a cara y preguntarle en la intimidad de la noche, sin reservas, con hambre nueva y arriesgada, de corazón: Jesús ¿quién eres tú?.

BibliaTeniendo como fondo el reto de la vivencia y transmisión de la fe al joven y hombre de hoy, el lema de la IX NAO quiere suscitar en lo más intimo del corazón una pregunta, ¿QUIÉN ERES TÚ? de esta pregunta y la respuesta que da el mismo Jesús: “Yo Soy el Camino, la verdad y la Vida” (Jn 14, 6) se desprende el sentido y el espíritu de todos estos días y en especial de las cuatro partes en que se dividirá toda la noche:

¿Quién eres Tú?

1ª PARTE: YO SOY CAMINO “Tú serás mi camino, si sigo tus huellas”
2ª PARTE: YO SOY VERDAD “Tú serás mi verdad, siendo fiel a tu Palabra”
3ª PARTE: YO SOY VIDA “Tú serás mi vida, si vivo como Tú viviste”
4ª PARTE: YO SOY CON VOSOTROS: “Una sóla Alma y un sólo Corazón”

Os sugerimos que en la noche de oración, lo que expreséis con vuestros diferentes talentos o carismas, esté en el contexto del lema general de la nao y más en concreto con algunas de las partes anteriores con las que os identifiquéis más.

 
Carácter Ecuménico

OikumeneEcuménico viene directamente de la palabra Oikoumene, que significa universal, la tierra extendida por todo el orbe, donde viven las personas, los animales, las plantas, las gentes de todas las razas y condiciones, los ríos, lagos, bosques,… Sólo en esta clave de universalidad, pluralidad y apertura inclusiva a todos, podemos acercarnos a la unidad y a la comunión que Jesús quiere que vivamos hoy.

“El empeño por el restablecimiento de la unión corresponde a la Iglesia entera, afecta tanto a los fieles como a los pastores” “El auténtico ecumenismo no se da sin la conversión interior, porque los deseos de unidad brotan y maduran como fruto de la renovación de la mente, de la negación de sí mismo y de una efusión libérrima de la caridad” (Decreto sobre el ecumenismo del Vaticano II Unitatis Redintegratio. Cómo van a creer si no vivimos unidos? (Jn 17)

El cristianismo no puede afrontar el siglo XXI con la realidad de las Iglesias divididas: permitir hoy que continúe es una violación de la voluntad del mismo Jesucristo.